De dónde venimos

No inventamos este problema. Lo vivimos antes de crear el programa.

Todo empezó con una conversación entre tres profesionales de distintas disciplinas que se conocieron en un taller de comunicación en Bariloche. Ninguno de los tres tenía problemas de habilidades. Todos tenían el mismo problema de fondo: no sabían cómo poner en palabras lo que valía su trabajo.

Una diseñadora de producto digital que cobraba menos que un colega con la mitad de su experiencia. Un consultor de estrategia que nunca subía sus honorarios porque le daba "cosa" la conversación. Una psicóloga que ajustaba sus honorarios antes de que el paciente dijera nada, anticipando la queja.

Tres situaciones distintas. El mismo patrón.

Lo que surgió de esa conversación fue una pregunta que los acompañó durante meses: ¿cuántos profesionales estaban en la misma situación? No con falta de talento, sino con una dificultad específica para comunicar y sostener el valor de lo que hacían.

Profesionales reunidos en Bariloche discutiendo el origen del programa

Antes de lanzar el programa, lo investigamos

Escuchamos

Hicimos conversaciones en profundidad con profesionales de distintas áreas. Consultores, creativos, terapeutas, abogados. Les preguntamos sobre sus experiencias con precios, negociación y la forma en que comunicaban su trabajo.

Identificamos el patrón

No era aleatorio. Había una estructura recurrente: la dificultad no era técnica sino relacional. La persona no sabía articular su valor porque no había tenido ocasión de pensarlo en esos términos.

Probamos en pequeño

Antes de lanzar el programa completo, hicimos una versión piloto con un grupo muy pequeño. Observamos qué funcionaba y qué no. Ajustamos los ejercicios. Reformulamos las preguntas.

Construimos el marco

El programa actual es el resultado de ese proceso. Cuatro semanas porque es el tiempo mínimo para que algo se instale. Grupal porque el espejo del otro es parte del aprendizaje. Aplicado porque la teoría sola no mueve nada.

Facilitadora del programa trabajando con el grupo en una sesión

Una perspectiva que no es coaching ni capacitación tradicional

No somos coaches que te van a decir cuánto valés. No somos consultores que te van a dar una estrategia de precios. Somos facilitadores de un proceso de clarificación que cada persona hace por sí misma.

La diferencia es importante. El objetivo no es que salgas del programa creyendo lo que nosotros creemos. Es que salgas habiendo pensado estas cuestiones de una forma más clara y con herramientas para seguir haciéndolo.

Trabajamos desde Bariloche porque es donde vivimos y desde donde tiene sentido hacerlo. El programa es virtual y los participantes son de distintos lugares de Argentina y la región.

Cuatro principios de trabajo

Cada persona tiene su contexto

No hay una solución única. Los ejercicios están diseñados para que cada uno los aplique a su situación específica, no a un caso genérico.

Sin promesas vacías

No prometemos resultados económicos. Trabajamos sobre la claridad y la comunicación. Lo que cada persona hace con eso es su decisión.

El proceso importa tanto como el contenido

Cómo está estructurado el programa importa. El orden de las semanas, la combinación de trabajo individual y grupal, el tipo de preguntas que hacemos.

Transparencia sobre lo que somos y lo que no

No somos terapeutas. No somos asesores financieros. Somos facilitadores de un proceso de reflexión aplicada. Eso tiene un alcance y también tiene límites.

¿Querés saber más sobre el programa?

Podés ver la metodología completa o escribirnos para consultar sobre el próximo inicio.